Los riesgos de una dieta hiperproteica

La semana pasada les mostré los beneficios de los nutrientes en nuestro organismo, pero, ¿qué pasa si alguno de ellos está en exceso? Sobre todo ahora que se acerca el verano ya están aquí las dietas milagro que prometen perder peso en un tiempo récord. Entre estas dietas encontramos las hiperproteicas, las cuales aumentan la ingesta de proteínas en un 20% y reducen casi un 40% los hidratos de carbono respecto a una dieta equilibrada. Veamos que ocurre en nuestros cuerpos en este caso:

Exceso de proteínas en dieta hiperproteica

El organismo no puede almacenar un aporte extra de proteínas prolongado en el tiempo, por lo que ese exceso tiene que destruirlo. En ese proceso de degradación de las proteínas ocurren varias cosas:

  • Formación de cristales de ácido úrico que pueden dar lugar a la gota.
  • Generación de un compuesto llamado amonio (NH4+) que tiene olor desagradable y se puede reflejar en el aliento. Además el amonio es tóxico para el organismo, puesto que acidifica el medio, siendo esto perjudicial para el correcto funcionamiento de todas las células. El hígado, que es el órgano detoxificador por excelencia, intentará destruirlo formando urea, la cual pasará a los riñones para ser expulsada. Debido al exceso de urea, el riñón aumenta el volumen de orina, lo que nos hace perder más líquidos que en condiciones normales. De esta forma, vemos que un aporte extra de proteínas se traduce en una sobrecarga para el hígado y el riñón, lo que puede llevar a desencadenar diversas patologías.

Supresión de hidratos de carbono en dieta hiperproteica

 Las dietas hiperproteicas suelen restringir la ingesta de hidratos de carbono, los cuales son necesarios para la gran mayoría de procesos que se desarrollan en el cuerpo. Por eso, parte del exceso de proteínas se dedica a la formación de azúcar, pero este “cambio de destino” de las proteínas también tiene sus consecuencias:

  • Al destinarse a generar azúcares, no puede formarse músculo. De hecho este se va degradando poco a poco para continuar con la formación de glucosa. Es por esto que el peso que se pierde en una dieta hiperproteica no corresponde a grasa perdida, sino a músculo. Además, al no formarse músculo, el metabolismo se ralentiza, por lo que al abandonar la dieta, existe una mayor tendencia a engordar. Esto es lo que se conoce como efecto rebote.
  • Como las proteínas no siguen su curso habitual de degradación, los aminoácidos que las constituyen y que son necesarios para muchas reacciones del organismo no se pueden aprovechar, lo que puede llegar a provocar enfermedades carenciales. 

Además de restringir los hidratos de carbono, las dietas hiperproteicas también suelen disminuir la ingesta de frutas y verduras que aportan una cantidad importante de vitaminas y minerales. Por eso su ausencia puede desencadenar carencias a largo plazo.

En resumen, vemos que el aporte extra de proteínas junto a la ausencia de azúcares puede provocar una sobrecarga para el hígado y el riñón, formación de gota, toxicidad para el organismo, pérdida de músculo y enfermedades carenciales. Por eso lo más aconsejable siempre es seguir una dieta en la que se coma de todo en su justa medida y acompañarlo de una buena actividad física.