La artrosis: prevención y tratamiento

La artrosis es una enfermedad marcada por el dolor a nivel de diferentes articulaciones y que difiere enormemente de unas personas a otras según el estado de la enfermedad y las condiciones individuales de cada uno. Aunque afecta principalmente a la población mayor, no es exclusiva de esta edad. Por eso, y por la pérdida de calidad de vida que suele generar, es importante conocerla bien. ¿Sabes cómo se desarrolla la artrosis? ¿Qué factores son indicativos de que la podrás padecer? ¿ Cómo prevenirla y cómo tratarla más allá de los analgésicos convencionales?

Artrosis y articulaciones

 La articulación está formada por una serie de piezas donde cada una tiene su función:
  •  las extremidades de los huesos que permiten articular la zona
  • la membrana sinovial es la encargada de producir el líquido del mismo nombre
  • el líquido sinovial que reside en el espacio existente entre los dos huesos, se encarga de aportar alimento al cartílago así como de evitar el rozamiento entre los extremos de los huesos
  • el cartílago es un tejido elástico que se encuentra en las extremidades de los huesos y se encarga de amortiguar los esfuerzos producidos en la articulación. Esa amortiguación la consigue gracias a dos componentes: el primero es el colágeno que se dispone en forma de red. El segundo son unas moléculas llamadas proteoglicanos que actúan a modo de esponja y que se adhieren a la red del colágeno. Ambos componentes se sitúan en la superficie del cartílago, la cual es una zona que está en constante regeneración. ¿Recuerdas que te hablé de esta regeneración o equilibrio de formación -destrucción en la osteoporosis? Pues en este caso existe algo muy similar pero en vez de producirse en el hueso se da a nivel del cartílago.

¿Cómo se produce la artrosis?

La artrosis es la degeneración de la superficie del cartílago, ya sea por un golpe o una alteración de nuestro organismo. A grandes rasgos, la artrosis se da en dos fases. La primera etapa es silenciosa, donde a simple vista no existe ninguna alteración, pero en el interior de la articulación empiezan a producirse modificaciones que desencadenarán la degradación del cartílago. En una segunda etapa aparecen los síntomas como consecuencia de la desaparición del cartílago y de la inflamación.

En la artrosis el equilibrio formación- destrucción del cartílago desaparece, teniendo más peso la degradación. Durante este proceso, el colágeno pierde su estructura de red y comienzan a producirse fisuras y fragmentaciones de este. Esta pérdida paulatina del cartílago hace que con el tiempo las cabezas de los huesos puedan lleguen a rozarse, lo que provoca el daño característico en una persona con artrosis.

Además, en etapas avanzadas de la enfermedad, la membrana sinovial de la articulación se encuentra inflamada, lo que colabora en la degradación del cartílago. Dicha inflamación da lugar también a la rigidez de la articulación, sobre todo tras largos períodos de reposo como una noche de sueño, lo que puede generar diferentes grados de incapacidad.

¿Qué factores predisponen a la artrosis?

Existen una serie de factores que indican si en un futuro tendremos probabilidades de padecer artrosis:
  •  la edad: aunque la edad no sea un parámetro determinante para padecerla, sí es cierto que en la vejez el cartílago es más frágil y más susceptible de sufrir los daños mencionados anteriormente.
  • sexo femenino: el porcentaje de mujeres que sufren esta patología es mayor que en el caso de los hombres.
  • obesidad: el sobrepeso a nivel de las articulaciones provoca un esfuerzo extra en estas zonas, lo que provoca artrosis a nivel de las rodillas con más facilidad. La buena noticia es que con la pérdida de peso podemos prevenir este problema.
  • factores genéticos: en este caso, al igual que con la edad y el sexo no podemos prevenir nada. Si nuestra familia la padece, en especial nuestra madre, ya podemos ponernos a buen recaudo que llevamos todas las papeletas para que nosotros también la tengamos.

Tratamiento de la artrosis

El tratamiento siempre depende del grado de artrosis que se padezca y del tipo de vida del paciente, no se puede hacer lo mismo en una persona joven con artrosis temporal en una mano que una persona mayor con artrosis de cadera o rodilla.

Como siempre, el mejor tratamiento es la prevención. En este caso, o en situaciones de artrosis leve, se pueden tomar una serie de medidas para evitar que la enfermedad avance, como evitar sobrecargar las articulaciones, corregir malas posturas o reducir el peso corporal si es excesivo. La realización de ejercicios también es muy beneficiosa, ya que ayuda a fortalecer la musculatura, mantener el cartílago en buenas condiciones y a mejorar la movilidad. En estos casos son los fisioterapias los que, junto a otras técnicas, enseñan los ejercicios mejor adaptados a cada situación.

En el caso de que la artrosis esté un poco más avanzada, además de las medidas físicas anteriores, podemos tomar también optar por otras que actúen desde dentro. El tratamiento más habitual se basa en frenar los síntomas como el dolor y la inflamación a través de analgésicos y antiinflamatorios. Pero hay personas a las que estos medicamentos les pueden provocar molestias a nivel del estómago, o simplemente quieren ir a algo más natural. En este caso, puedes recurrir al harpagofito, conocido tradicionalmente como “la garra del diablo”. Su raíz presenta moléculas con actividad analgésica y antiinflamatoria y su uso está muy expandido en este tipo de dolencias.

Pero además de tratar los síntomas de la artrosis, también podemos recurrir a complementos alimenticios que ayudan a evitar la destrucción del cartílago. Estos son el sulfato de glucosamina y condroitín sulfato. No te asustes por los nombres raros, ¿recuerdas las moléculas “esponjas” (proteoglucanos) que daban flexibilidad al cartílago? Pues la glucosamina y el condroitín sulfato son los ingredientes necesarios para construir esa esponja. En condiciones normales, estos compuestos se fabrican en el cartílago, pero cuando la artrosis hace aparición, su formación disminuye. De esta forma, si aportamos ambos desde fuera, podemos ayudar no sólo a que se regenere sino también a que disminuya su degradación.Y tú, ¿conoces a alguien que tenga artrosis? ¿Usan alguno de estos tratamientos u otros diferentes? Cuentámelo en los comentarios y si te ha gustado comparte este artículo para que otros también puedan leerlo

Referencias:
Info artrosis
Harpagofito
Artrosis: remedios contra el dolor, la inflamación… y sin efectos secundarios