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Dime: ¿Te duele la espalda con frecuencia?

y… ¿estás convencido/a de que este problema te va a acompañar siempre?

Déjame decirte que tienes razón.

Si estás convencido y te has rendido ante las evidencias de los últimos tiempos, si en el fondo de tu mente has decidido que siempre tendrás dolor de espalda (aunque no desees que así sea), estos problemas te acompañarán de por vida.

Me llamo Lourdes y por muchos años padecí dolor de espalda. Claro, el problema venía de nacimiento, pues nací con ciertos problemas que me acompañarán de por vida. Tenía la excusa perfecta para permitir que el dolor siguiese siendo mi compañero.

Durante años vengo estudiando el papel que juega la mente en nuestra salud y bienestar. Es un papel fundamental. De hecho, salvo que yo misma sea irresponsable con mi espalda, no tengo ningún dolor. Y no tomo nada para ello, ni químico ni natural.

¿Cómo mi mente puede influir en mi dolor de espalda?

Como seres humanos que somos, nos encanta tener razón. Si… reconócelo, a mí me encanta tener razón y a ti también (sé que tengo razón 😉).

Puedes leer mil cosas sobre el dolor de espalda, qué debes hacer, comer, qué ejercicios realizar para sentirte mejor… ir al médico, seguir montones de tratamientos y nada, nada te sirve, el dolor de espalda persiste.

Párate unos instantes a pensar: ¿Realmente haces todo correctamente?

 En serio, para unos segundos y revisa tus actitudes con respecto a tu espalda.

SI tu mente está convencida de que tú padeces de la espalda, tu subconsciente planificará todas las acciones necesarias para que sigas teniendo dolor.

¿¡COMOOOOOOO!?

Cogerás malas posturas, no levantarás peso como sabes que debes hacer, levantarás más peso del que puedes levantar sin consecuencias, tomarás alimentos inflamatorios, te sentarás mal en la silla o buscarás mil excusas para no hacer tus estiramientos… Y todo sin darte cuenta.

Claro… es que no puedo…

Mis estiramientos diarios de espalda me llevan tan sólo 3 minutos.

Desde que me di cuenta de que mi mente subconsciente juega un papel fundamental en mi vida y que se aferra a tener razón a toda costa, muchas cosas han cambiado para mí.

Mi salud ha mejorado de manera increíble.

Así que el primer paso que te sugiero para dejar de tener dolor de espalda es CREER QUE PUEDES VIVIR SIN DOLOR DE ESPALDA. Si no te lo crees, ya puedes dejar de leer. Nada de lo que yo u otra persona te diga te podrá ayudar. Nada que te tomes te aliviará más que unos momentos o días. Y volverás a las andadas, volverás al dolor.

Pero si estás dispuesto a permitirte creer que para ti también es posible ¡enhorabuena! Has dado el primer paso y el más importante. Porque cuando realmente crees (en tu subconsciente, no sólo de boquita para afuera) que puedes vivir sin dolor, comenzarás a hacer todo lo posible para tener razón y demostrar al mundo que tú si que puedes.

Hábitos saludables para despedirse del dolor de espalda

Fundamentales, tu espalda no va a estar bien de la noche a la mañana mientras no cambies tus hábitos.

Comencemos por los posturales. Es fundamental que adquieras buenas posturas en tu vida diaria y que uses un calzado adecuado. Los tacones nos encantan a las mujeres, pero son fatales para nuestra espalda, por lo que no debemos abusar “de las alturas”.

Con Ana podrás profundizar en los hábitos posturales más adecuados.

Observar tus posturas puede ser un poco pesado al principio, pero en poco tiempo te habrás acostumbrado a prestar atención y lo harás de forma automática, igual que comes, caminas, etc.

Tu cuerpo habla continuamente y te manda mensajes de lo que le sienta bien y lo que no. Si aprendes a escucharlo, podrás solucionar muchas de tus molestias simplemente dándole lo que te está pidiendo. En este caso, buenas posturas.

Alimentación

Hay determinados alimentos que producen una cierta inflamación en el organismo. Y otros alimentos que ayudan a desinflamar.  Enriquecer tu dieta con alimentos antiinflamatorios te ayudará a aliviar también tus molestias.

No se trata de cambiar tu dieta de forma radical. Se trata de ir haciendo pequeñas correcciones. Y como “cada persona es un mundo”, observar cómo te sientes con cada cambio te dará la clave de lo que es bueno para ti (o si te merece la pena mantener ese cambio en tu vida).

Hoy te voy a proponer la cúrcuma.

La cúrcuma, entre otros beneficios, es antiinflamatorio y analgésico. Puedes tomarla en forma de infusión o en comprimidos naturales si estás padeciendo un proceso inflamatorio.
Pero de manera habitual, puedes incluirla en algunos de tus platos como especia, simplemente para condimentar, tiene muy buen sabor, les da color y te beneficia con sus múltiples propiedades.

Recuerda que los medicamentos siempre han tenido su origen en productos naturales, confía en lo que nuestro planeta nos brinda, pues la toma continuada de alimentos, infusiones, plantas… que nos sientan bien suele ser suficiente para mantener muchos síntomas a raya.

¿Cómo observo mi cuerpo?

Ante cualquier malestar, cambio que introduzcas en tu vida, enfermedades… es importante aprender a escuchar nuestro cuerpo para poder darle las soluciones que necesita.
Nuestro cuerpo es necesario para estar en este planeta. Si no lo cuidamos debidamente nos tendremos que marchar de aquí o tendremos una vida de padecimientos.

Para observar tu cuerpo es importante estar relajado. Por ello te voy a proponer un sencillo ejercicio de uno o dos minutos. Puede que al principio necesites varios minutos para localizar las molestias, recuerda “cada persona es un mundo”, pero con un poco de práctica verás que se puede hacer sobre la marcha, sin parar lo que estés haciendo (de hecho, es lo ideal).

Ejercicio:

Respira profundamente llenando tu vientre, suelta el aire lentamente…. Repite una vez más. Observa como tu aire entra y sale unas cuantas veces más. Ahora lleva tu atención a tu espalda ¿en qué parte de la espalda notas la molestia o dolor?, siéntelo…. Ve cambiando tu postura hasta que tu espalda se sienta mejor.

Puede que el dolor no desaparezca simplemente cambiando de postura, pero ya sabes en qué parte exacta está y a qué parte debes prestar atención.

A continuación, puedes realizar unos pequeños estiramientos de la zona afectada. Estira la parte dolorida lenta y suavemente, todo lo que puedas sin que te cause dolor intenso (precaución: si el médico te ha indicado otra cosa, debes seguir sus indicaciones). Observa si el estiramiento te ha sentado bien, igual que con cualquier otro cambio.

Lo que te he descrito es un pequeño ejercicio de atención plena hacia una parte localizada de tu cuerpo (una pequeña meditación).

Si al observar tu dolor de espalda encuentras que el estrés, los nervios, ansiedad, inseguridad…. Te hacen contraer o tensar determinadas partes de ella, te recomiendo especialmente la meditación. Es altamente efectiva para la gestión emocional y no necesitas mucho tiempo (si quieres aprender más sobre cómo meditar de forma cómoda y sencilla descarga mi guía ¡Puedo meditar!).

Resumiendo:

  • Trabaja tus creencias sobre tu dolor de espalda, toma conciencia de que puedes decirle adiós cambiando algunas de tus costumbres, poco a poco y de manera sencilla.
  • Adquiere buenos hábitos posturales y de movimiento. Espalda erguida al caminar y al sentarte), cuidado al agacharnos y /o levantar peso.
  • Realiza estiramientos y siempre que puedas incluye algunos ejercicios para fortalecer tu espalda.
  • Incluye en tu dieta alimentos antiinflamatorios, ayudarán a tus músculos y articulaciones.
  • Observa cómo reacciona tu cuerpo ante tus posturas, movimientos y los cambios que introduces.
  • Gestiona emociones como el estrés, ansiedad, exceso de responsabilidad…

Cuida tu cuerpo con amor, recuerda que gracias a él estás vivo, agradece con cariño toda la salud y buenas sensaciones que te brinda y trabaja cada día para fortalecerlo y mantenerlo sano y flexible.

Un abrazo de Luz.

Con cariño, Lourdes Balestra.

 

Lourdes Balestra es licenciada en Farmacia  por la Universidad de Sevilla, Entrenadora en Hábitos Saludables y fundadora de Sentirse Bien, Vivir Mejor.Puedes visitarla en http://lourdesbalestra.com

Ante el dolor de espalda: el poder es tuyo
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