Contra las “detox”, sentido común

Se acabó el atracón navideño y como todos los años, en nuestra lista de buenos propósitos, incluimos el de preocuparnos por nuestra salud. La industria conoce muy bien esta etapa y aprovecha la ocasión para publicitar más si cabe que durante todo el resto del año productos milagrosos para “detoxificarnos”. También podemos encontrar absurdas publicaciones en redes sociales sobre productos milagrosos para ayudar a purificarnos y otros libros con dietas basadas en zumitos o demás historias para mantenernos limpios por dentro. Todo esto seríamos capaces de verlo como es realmente, inútil, si conociéramos un poco más nuestro cuerpo, ya que en él existe una maravillosa fábrica capaz de eliminar todos los productos de desecho que se generan: el hígado.

El hígado es un órgano que realiza funciones muy diversas, como almacenar el exceso de glucosa en forma de glucógeno, fabrica proteínas transportadoras de otras moléculas como la albúmina, y otras dos funciones más que se acercan a nuestro tema:

Una de ellas es la formación de bilis. La bilis es un líquido compuesto por agua y otras moléculas, que se almacena en la vesícula biliar y posteriormente es secretada al intestino para ayudar a realizar la digestión de los alimentos que hemos ingerido, especialmente de las grasas. También contribuye entre otras tareas, a facilitar la absorción de las llamadas vitaminas liposolubles (A,D, E y K) y a eliminar fármacos que son difíciles de eliminar por otras vías.

Pero la principal función que nos atañe es la detoxificación. Esta la realiza gracias a que el hígado recibe a través de la vena porta diferentes nutrientes y medicamentos que han sido absorbidos en el intestino y que han pasado a sangre.  Una vez allí, en las células que forman este órgano se modifican las moléculas que le llegan, bien para almacenarlas, redistribuirlas al resto del cuerpo, o como ocurre con la gran mayoría de los medicamentos, facilitar su expulsión a través de la orina.

Pero el hígado no es el único encargado de “limpiar” nuestro cuerpo: riñones, pulmones, glándulas sudoríparas, todos ellos tienen como misión mantener nuestro organismo libre de productos de desecho.

Por eso todas las dietas/productos detox” tan de moda que te puedan vender no sirven para nada, dicho por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Todas estas dietas detox se basan en un aporte energético insuficiente aportado solamente por zumos, licuados de frutas, hortalizas, etc. Claro, si no como nada, no tengo nada que limpiar…

¿Qué sentido tiene entonces la dieta de la alcachofa y otras plantas como el boldo o el cardo mariano?

La alcachofa, más allá de la famosa dieta de adelgazamiento que lleva su nombre, puede ser empleada en ayuda de las digestiones, ya que la cinarina, uno de los principios activos que contienen  las hojas de la alcachofa, ayuda a formar y secretar bilis, por lo que facilita la digestión de las comidas, sobre todo de las ricas en grasas. Las hojas de boldo (Peumus boldus) ricas en boldina, también ayudan a la formación y secreción de bilis, por lo que mejora las digestiones. El fruto del cardo mariano también es conocido por su empleo como hepatoprotector. Por estas propiedades, es por lo que se conoce a dichas plantas como depurativas (aunque realmente no lo son).

Como puedes ver, si te has pasado con las comidas navideñas, lo mejor que puedes hacer es aplicar el sentido común: olvidarte de dietas que te limpian (el bolsillo sí que te lo van a limpiar, vacío lo van a dejar) y que te prometen adelgazar un porrón de kilos en dos días: no es cierto y además pones en peligro tu salud.