Cortes de digestión

Ya va quedando menos para que empiece la temporada de piscinas y las tan ansiadas vacaciones de verano. Y en esas fechas, cuántas veces hemos oído de bocas de nuestras madres “no te metas al agua recién comida que te puede dar un corte de digestión”, mientras veíamos a nuestros amigos bañándose… ¿y hasta qué punto tenían razón?

Esto puede ocurrir porque durante la digestión, una gran parte de la sangre del organismo se encuentra en la zona del estómago. En el caso de meternos en piscinas o playas, donde la temperatura del agua es muy inferior a la de nuestro cuerpo, toda la sangre que se encontraba en el estómago se dirigirá hacia el resto del cuerpo para intentar disminuir ese choque de temperatura y guardar los 36 grados que tenemos habitualmente. De esta forma, la digestión se paraliza y es lo que nos puede generar mareos, vómitos, retortijones, descenso de la tensión arterial, incluso pérdida de la consciencia o en casos muy extremos una parada cardiorespiratoria.
Si nos encontramos ante una persona ante esta situación lo primero es sacarla del agua y cubrirla bien para mantener su temperatura corporal, así como elevarle un poco las piernas para evitar que se maree. En el caso de una parada cardiorespiratoria se debe empezar enseguida con las maniobras de reanimación y avisar urgentemente a los servicios de emergencia.

Por eso se recomienda evitar entrar al agua tras un ejercicio físico intenso o una exposición prolongada al Sol, ya que nuestro cuerpo tendrá una temperatura muy elevada. También se aconseja siempre que al meternos al agua lo hagamos lentamente para que nuestro cuerpo se vaya aclimatando.

Si eres de las personas que se ducha en casa después de comer, simplemente ten cuidado con la temperatura del agua, que esté tibia o calentita no te hará ningún daño, pero ojo si quieres ponerla fría justo al terminar ¡mejor déjalo para otro momento!