quitar migrañas

 

¿Eres de las personas que sufren ataques de migraña y tu vida personal y profesional se ven terriblemente afectadas?

Si es tu caso, este post  te será de gran ayuda para ver que otra forma de vivir tu vida es posible.

Hoy he invitado a una profesional que sabe mucho de migrañas. Séfora Bermudez, de Vivir sin migrañas, te ayuda a través de diferentes herramientas a decir adiós de una vez por todas a esos episodios tan temidos que tanto condicionan tu día  día.

Hoy nos cuenta cómo era su vida antes y después de conseguir deshacerse de sus migrañas, te dejo con ella 😉

Cuéntanos Séfora, ¿cómo era un día normal en tu vida en la época de migrañas?

Mi día normal se define con una palabra: enfermedad. Tenía 3 o 4 migrañas a la semana y cuando no me dolía la cabeza, tenía náuseas, cuando no me dolía la espalda o sino tenía descomposición estomacal. Intentaba seguir todas las recomendaciones médicas. En el caso de las migrañas la recomendación es:

  • Alimentación saludable
  • No tomar alcohol
  • Dormir siempre las mismas horas
  • No estresarme

Así que mis hábitos diarios se basaban en estar obsesionada con comer cada cuatro horas, no agobiarme, dormir 8 y no tomar ningún desencadenante.

No servía de nada.

 

¿Qué sentías físicamente durante un ataque de migraña?

En mi caso yo tenía auras. Las auras consisten en la visión de unas estrellas brillantes que me avisaban de la crisis que venía. Luego había un acorchamiento de la mitad izquierda de la cara y hormigueo en la lengua. A continuación, comenzaba a tener dificultades para expresarme, olvidando palabras sencillas y culminaba con un insoportable dolor. Mucho dolor. Es algo que si no lo vives no puedes comprender. De hecho, hay personas que se suicidan en mitad de las crisis, para que puedas imaginarte la intensidad del dolor. Hay un vídeo en youtube que intenta explicar que las migrañas no son simples dolores de cabeza.

Y este dolor se alargaba 24 horas acompañado de fotofobio y sonofobia, es decir me molestaban enormemente la luz y el ruido.

Al día siguiente me veía inmersa en una especie de resaca en donde, tras tanto dolor acumulado, tenía ligeros mareos, lentitud mental y un ligero malestar constante.

Y esto se repetía varias veces a la semana sin que yo pudiera hacer nada.

 

¿Tu gente más cercana comprendía esa situación de dolor en la que te encontrabas?

Mi entorno más cercano sí. Las personas que me conocían poco, o no tenían ningún conocido con migraña, simplemente piensan que es un dolor de cabeza o que fingía. No encontraban normal tanto dolor de cabeza con tanta frecuencia y en situaciones concretas.

 

¿Cómo sentías en general tu vida personal y profesional?

Hundida. Esa es la palabra. No tenía ninguna enfermedad mortal, pero era muy incapacitante y dominaba todos los aspectos de mi vida.

Mi vida personal era casi inexistente. Por aquel entonces mi novio (y actual marido) tenía mucha paciencia conmigo, ya que siempre estaba enferma y cuando no lo estaba, me daba mucho miedo hacer viajes o cualquier otra actividad por miedo a tener una crisis o cancelarlo por culpa de encontrarme mal. Por este mismo motivo casi no tenía amigas ni salía de casa.

En el aspecto profesional, cuando yo tenía migrañas no trabajaba aún, ya que estudiaba en la facultad de biología. Debido a mis continuas faltas a clase y a mi malestar al hacer algo totalmente nuevo repetí casi íntegramente el primer año de universidad. Además, tenía problemas para estudiar ya que me era imposible hacerlo con dolor y notaba que tenía como “vacíos mentales”, desconozco si por el intenso dolor o exceso de medicación que me impedían memorizar la información como yo quería. Era una niebla mental que enlentecía mis pensamientos y dificultaba mi estudio.Además asociado a las migrañas, también tenía muchos problemas músculo-esqueléticos (contracturas, mareos, problemas de cervicales…) y de estómago (descomposición y ardores)…síntomas que ahora ya no tengo.

 Recuerdo estar en el tren, volviendo a casa a mitad de mañana por el dolor y pensar: ¿cómo voy a mantener un trabajo en estas condiciones? Es algo que me preocupaba mucho ya que podía faltar a clase, pero en un trabajo la situación cambia. De hecho, conozco a varias personas que han sido despedidas de sus trabajos por las continuas faltas, y otros que han tenido que emprender y ponerse negocios online para trabajar desde casa para poder gestionar su vida laborar y obtener ingresos pese a tener migrañas. Afortunadamente esta situación cambió y pude eliminar mis dolores de cabeza antes de entrar de lleno en el mundo laboral trabajando como microbióloga.

 

¿Qué tratamiento seguías hasta entonces?

Tan solo me medicaba con Analgilasa, un medicamento con paracetamol, codeína y cafeína. Compraba las cajas de dos en dos. Además, solía tomar relajantes musculares, analgésicos y protectores gástricos. Recuerdo una noche de san juan que me puse malísima por exceso de medicación. Llevaba mi cuerpo al límite. Estaba desesperada y a veces la medicación me aliviaba algo y a veces no.

 

¿Cual fue el punto de inflexión donde dijiste, “hasta aquí hemos llegado”?

Un día tuve un fuerte efecto secundario a un relajante muscular que hizo que una ambulancia tuviera que llevarme al hospital para que me inyectaran el antídoto. Recuerdo mi obsesión desde el primer día tras mi incidente en buscar la felicidad. Por aquel entonces no sabía que la migraña podía curarse ni conocía a nadie que lo hubiera logrado. Tan solo quería ser feliz. Explico todo esto en este vídeo.

 

¿Qué decidiste hacer a partir de entonces?

Cambiar. Lo que había hecho hasta ahora no estaba mejorando mi estado anímico ni de salud. A mí me encanta leer, así que visité docenas de bibliotecas buscando el conocimiento de otros sin discernir de dónde venía. Visité bibliotecas municipales, de medicina y alternativas. Por ejemplo, una de las primeras cosas que leí era que el yoga era muy beneficioso para el cuerpo y para la mente. Así que uno de mis primeros cambios fue comenzar a practicar esta disciplina. Debido a que me hacía sentir bien pues lo implementaba. Cabe decir que estos cambios los mantenía en el tiempo ya que, al principio debido a que salía de mi zona de confort los cambios empeoraban mi estado. Luego se estabilizaba. Y una de las claves para mi curación fue dejar de huir. Debido a que mi incidente con el medicamento sucedió en el tren, desarrollé una fuerte fobia a este transporte. Una psicóloga me ayudó a enfrentarme a este miedo y aprendí que cuando algo me incomodaba no debía huir, sino enfrentarme a ello con herramientas. Comencé así a enfrentarme a desencadenantes, problemas de gestión emocional y mi fobia social debido a mi carácter controlador.

 

¿Cómo instauraste esas costumbres?

Con la repetición. Cuando uno realiza una acción o pensamiento se instaura una conexión neuronal. Las conexiones neuronales pueden romperse y generarse de nuevo gracias a una característica de nuestro cerebro llamada neuroplasticidad. Así que comencé a repetir nuevos hábitos hasta generar una nueva conexión debido a la aplicación de nuevas herramientas que me permitían fijar nuevos hábitos e incorporarlos de forma automática en mi manera de pensar y sentir. Un día me di cuenta de que, sin ser mi objetivo principal y sin saber que podía lograrse, mis migrañas habían desaparecido, ya que la migraña no es una enfermedad, sino una hipersensibilidad cerebral aprendida que pude desaprenderse.

 

¿Cómo te sientes ahora personal y profesionalmente que tus migrañas han desaparecido?

¡Pues como me voy a encontrar! Estupenda. 😊 Una vez que has superado algo así la vida es un maravilloso juego. Ahora soy consciente del poder de mi mente y de poder conseguir todo lo que me proponga. Y lo que más feliz me hace ahora mismo es poder enseñar a otros a poder liberarse del secuestro de sus migrañas. Así que feliz por no tener migraña, y doblemente feliz por poder acompañar a personas para que ellas tampoco tengan migraña.

¿Qué consejo le darías a los lectores que estén en la misma situación por la que tú pasaste?

Que hablen con alguien que ya se haya curado. Cuando tú quieres aprender ganchillo vas a ver a tu abuela que sabe tejer, cuando quieres aprender inglés vas a una academia con profesores nativos. Cuando quieres curarte de tus migrañas lo mejor es recurrir a alguien que ya haya pasado por ello. Un profesional o terapeuta que tenga la experiencia de la curación, no una acumulación de términos teóricos que muchas veces no ayudan. Y por último que no huyan de los desencadenantes, sino la vida se limita cada vez a un círculo más pequeño del que es más difícil salir.

Di adiós a las migrañas – Entrevista Séfora Bermudez
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2 pensamientos en “Di adiós a las migrañas – Entrevista Séfora Bermudez

  • 30 noviembre, 2017 a las 18:56
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    Hola Ana,

    quería darte las gracias por darme la oportunidad de difundir que una vida sin dolor de migraña es posible.

    Gracias mil.

    Séfora.

    • 30 noviembre, 2017 a las 19:50
      Enlace permanente

      Hola Séfora,

      Gracias a ti por compartir tu experiencia con nosotros y permitir pensar a las personas que padecen esta dolencia que se puede salir de esa situación.
      Un abrazo 🙂

Los comentarios están cerrados.